viernes, 23 de octubre de 2015

Los sacrificios humanos: dilema moral entre los aztecas



            Los sacrificios conformaban parte de los rituales dentro de la concepción religiosa de los aztecas. En los anales se informa de los miles de victimas que eran ofrecidas al Sol, para que este no dejara de salir y no falleciera. Miles de corazones  extraídos del pecho de cada victima conformaban la culminación de la ceremonia. El sacrificio era una noción cotidiana dentro al interior de la sociedad azteca. La apreciación de tal evento, se debe  a dos fines: “por una parte, porque constituía el punto central de las ceremonias que absorbían totalmente a la población, por otra, porque los particulares tenían también, el derecho de inmolara hombres por su propia cuenta”. Lo anterior clarifica absolutamente el hecho de que el sacrificio sostenía a la religión azteca, era una visión que unificaba la creencia de toda la población, la cual asumía que necesario ofrecer la sangre al Sol. Por el otro lado, apreciamos que si un particular tenía el poder de llevar a cabo inmolaciones se debía  a su clase o élite, puesto que las victimas de los sacrificios eran esclavos, y lo eran, no sólo por pertenecer a una clase económica miserable, puesto que, aquel que tenía riquezas podía perderlo todo. De modo, que hablamos de un poder político; del hecho de poder influir en las importantes decisiones de estado, máxima institución donde se relacionan estrechamente las religión y la política. De modo, que encontramos que los aztecas llevaban a cabo innumerables ceremonias cuando celebraban las fiestas marcadas en su calendario (un año estaba conformado por 18 meses). Esos rituales solían ser, según los testimonios, verdaderas “carnicerías”.



            Es por este ámbito de barbarie manejado por los aztecas, que Séjourné no deja de cuestionarse si realmente la existencia de la espiritualidad podía ser posible. Vamos, la dicotomía es evidente, por un lado encontramos, que los aztecas vivían en base a una moral religiosa llegando al ámbito más espiritual que les permitía. Pero la contraparte, es que justamente en nombre de esa espiritualidad eran capaces de realizar rituales sangrientos; se convertían en perpetradores de un crimen en nombre de los dioses. El asunto es que la contradicción en innegable. Es sumamente complicado comprender como una moral tan estricta y compleja, pudo autorizar los sacrificios, contradiciendo sus propios principios de amor y gran respeto a  la vida. 

1 comentario:

  1. Y VER COMO ERA LA IGNORANCIA DE LOS ANTEPASADOS! COMO NO SENTIR FEO SACRIFICAR A UNA PERSONA DE FORMA SANGRIENTA! PERO BUENO, ASÍ ERA EN AQUEL TIEMPO!

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