jueves, 15 de octubre de 2015

spanglish (parte uno)



EN EL METRO Y EN LA RADIO, en el canal 41 y en la calle 42, a las puertas de Wall Street y a la entrada de Tower Records, esperando a que llegue Ricky Martin al son de Livin' la vida loca... No hace falta afinar mucho el oído para escuchar una conversación como ésta:

-¿Cómo tú estás, brodel?
-I'm okey, ¿y tú?
-Pues mira, jangeando un ratito. What about you?
-Caminito de un ópenin que queda aquí mismo. Do you wanna come?
-Lo siento, brodel, estoy sin una quora.
-Come on, man, no seas chipero.
-No, no, yo me quedo. Ve tú.
-Okey, pues te llamo p'atrás y quedamos un día para lonchar.
-Okey. ¡Suave!
-¡Suave!
Y se van.

El spanglish surge así, sin premeditación y con alevosía. Lo hablan los puertorriqueños y los dominicanos de Nueva York, los cubanos de Miami Beach, los chicanos de East L. A. y de Corpus Christi, Texas. Treinta millones de latinos no pueden estar equivocados, y pese al anatema de los puristas, el incesto entre los dos idiomas se consuma todos los días, a pie de calle o en las publicaciones más serias:

"The hottest salsation and mucho more". (Interview)
"We've seen the future. ¡Qué bueno!". (Time)
"It's the talk of Nueva York: the hybrid called Spanglish". (New York Times)

Los lingüistas no se ponen de acuerdo sobre ese híbrido llamado spanglish. Para unos, estamos ante una imperdonable capitulación del español ante el inglés, una aberración que habría que combatir por todos los medios. Para otros, se trata de un romance natural e inevitable entre las dos culturas más pujantes del planeta.

Habría que preguntarles qué opinan a Shakespeare y a Cervantes. O mejor, a Walt Whitman y a García Lorca, hermanados todas las mañanas en el metro de Nueva York por los carteles de Poetry in Motion' (Poesía en Movimiento).

"Al llegar se sintió all of a sudden como un frankfurter girando en un horno de cristal".
(Ana Lydia Vega. Pollito Chicken)

Estamos en el instituto West Side de Nueva York, sentados con el profesor John Figueroa, colombiano, y con sus alumnos hispanos, que lo saben todo sobre Teoría y Práctica del spanglish.

-Pues yo lo utilizo, por ejemplo, cuando voy en el subway con mis amigos y no quiero que otras personas sepan lo que estoy diciendo. (Mani, puertorriqueño)

-En casa, es mamá la que dice cosas como "hay un liqueo en el rufo" o "niña, saca el agua del fríser". Yo no hablo así con mi hermana Irene. Lo que nosotras hacemos es cambiar del inglés al español, sin pensarlo, because it's natural, you know, y hay cosas que te salen más fácil en una lengua que en otra. (Pamela, dominicana-puertorriqueña)

-El español para el amol, y el inglés para los bisnes y la cosa intelectual... En mi neighborhood, en mi barrio, somos todos o morenos o latinos, y nosotros nos entendemos así, haciendo un mix de las dos lenguas. (Ángel Luis, del Bronx)

-Yo no hablo español bueno, so I prefer to speak English, pero cuando hablo con mi abuela sí hablo español porque ella no entiende ni papa de inglés. (Johnattan, de Nueva York)

-Te voy decir una cosa: el español aquí jode a la gente. Los hay que se les ve ashamed, digamos ofendidos de ser latinos, y eso no tiene que ser así, porque a ver ¿en esta clase quién se siente americano, coño? (Willy Pérez)

continuara...

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