CULTURA
Y LIBERACIÓN NACIONAL
(Tomando a Amílcar Cabral / 1924-1973)
La
invitación a que cada pueblo descubra su riqueza cultural es invitar al hombre
a descubrir su tesoro más preciado, que no consiste ya en oro ni otros metales
preciosos, sino en la libertad y autorrealización misma de las personas, el
gusto de vivir y de vivir llenos de gozo, sin un opresor que le llene de
opresión y vejaciones, el llegar a luchar por manifestar la identidad como
pueblo, como hombres y mujeres que se realizan en este mundo, que son lacerados
por su contorno, que transforman su realidad…
Sin
embargo, en nuestros tiempos, tal como atisba el autor, surgen los intereses de
poder y los oportunismos para seguir subyugando a las personas. Apenas se
erradica una dictadura sobreviene otra; apenas se elimina una violencia y surge
otra; una corrupción, viene otra; un cártel surge otro… pareciera que el
maligno es más astuto para realizar su obra que el honrado y justo.
Ante ello, el que surja un solo líder,
un protagonista, un libertador, pone en bandeja de plata la solución al maligno,
fácilmente se elimina. Una posible solución de liberación no podrá descansar
solo ya en un solo individuo que motive y oriente, sino en toda una sociedad
que se descubra liberada y liberadora (no opresora), porque es muy sencillo
acabar con un líder, pero cuán difícil sería quitar de en medio a toda una
comunidad.

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