viernes, 29 de enero de 2016



            
 No era un sueño

               Un persistente sueño me despertó tres veces… me decía después a mí mismo: si me despertó, entonces no era un sueño.
No soñaba en cosas o en personas, todo era una pura emoción por los acontecimientos que se han dado en mi historia, es decir en este tiempo mezclado con vida que pasa inexorable… el amor es, sin duda, el más grande acontecimiento; y cuántas veces queda olvidado o desatendido.
¿Por qué perder el tiempo amando sin decirlo, sin abrazar a quien amamos, sin llorar su ausencia, sin anhelar con pasión su presencia?
Tocan con exactitud campanas y timbres, relojes de pared y despertadores que nos dicen: el tiempo se va y este no vuelve jamás.

                                            Nefaj Janef


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